El problema de la cena no son las recetas. Es tener que decidir justo a la hora del día en la que peor se decide.

Llegas cansado y se te juntan tres cosas: pensar qué cenas, cocinarlo y fregarlo. Quita una de las tres y la cena sale sola. Quita dos y sale en diez minutos.

La estructura que evita pensar

En vez de recetas, una fórmula. Cena montada es algo de base + algo de proteína + algo verde o crudo, y ya está.

Base: pan bueno, una patata cocida, arroz o pasta de ayer, unas legumbres de bote. Proteína: huevo, atún o sardinas de lata, queso, jamón, lo que sobró del mediodía. Verde: ensalada de bolsa, tomate, un puñado de espinacas, pepino, aguacate.

Con esa fórmula no hay que decidir qué cenas: solo mirar qué hay de cada columna. Es la misma idea que el plato sencillo, pero en versión nocturna y sin ganas.

¿Sabías que...? La mayoría de las cenas de diez minutos no se cocinan en diez minutos: se montan. El tiempo de verdad se gastó el domingo cociendo unos huevos o haciendo arroz de más. Cenar rápido entre semana es casi siempre una consecuencia de algo que ya estaba hecho.

Cinco cenas de diez minutos

1 · Tostada buena. Pan decente tostado, tomate restregado y aceite, una lata de sardinas o de atún encima. Tomate en rodajas al lado. Dos minutos de reloj.

2 · Huevos revueltos con lo que haya. Huevos, un chorro de leche, y dentro lo que quede en la nevera — queso, jamón, espinacas, tomate. Con una ensalada de bolsa al lado.

3 · Garbanzos salteados. Un bote de garbanzos escurrido a la sartén con ajo, un poco de pimentón y espinacas hasta que se bajen. Cinco minutos y llena bastante.

4 · Pasta de ayer, reconvertida. La pasta o el arroz del mediodía con atún, tomate troceado y aceitunas. Frío o templado, da igual.

5 · Tortilla francesa con ensalada. El clásico por algo. Con el aliño ya hecho en su bote, la ensalada deja de ser un trámite.

Lo que hace posible los diez minutos

Ninguna de esas cinco funciona si la nevera está vacía. Lo que las sostiene es tener cuatro cosas siempre:

Huevos. Crudos y, si te acuerdas, algunos cocidos ya hechos. Son el comodín absoluto.

Botes. Garbanzos, lentejas, atún, tomate. No es hacer trampa: es cocina de despensa de toda la vida.

Algo verde que no haya que preparar. Bolsa de ensalada, tomates, un aguacate. Lo que exige pelar y picar a las diez de la noche no se usa.

Algo del domingo. Arroz, patatas cocidas, una crema de verduras. Es el batch cooking suave aplicado a la peor hora de la semana.

Y el fregado, que es la mitad del problema

Una cena de diez minutos que deja tres cacharros no es una cena de diez minutos. Una sartén, o ninguna.

Es la diferencia entre repetirlo mañana o volver al «ya ceno cualquier cosa». Si la receta pide dos fuegos y una fuente de horno, no es una cena de entre semana.

Los días que no hay ni diez minutos

Los hay, y bastantes. Un bocadillo de jamón con un tomate al lado es una cena perfectamente digna, y un yogur con fruta también.

Eso no es rendirse: es exactamente lo que defendemos aquí. Lo que hunde una cena no es lo que cenas un martes flojo, es abandonar y pasar tres semanas pidiendo a domicilio porque «total, ya se me ha descontrolado».

Empieza hoy: mira si tienes huevos, un bote de garbanzos y algo verde. Con eso tienes la cena de mañana resuelta sin pensarla.

Cena Sin complicarse

Preguntas frecuentes

¿Qué puedo cenar en diez minutos?

Una tostada de pan bueno con tomate y una lata de sardinas; huevos revueltos con lo que haya y ensalada de bolsa; garbanzos de bote salteados con ajo, pimentón y espinacas; la pasta o el arroz del mediodía con atún y tomate; o una tortilla francesa con ensalada.

¿Cómo hago para no tener que pensar qué cenar?

Con una fórmula en vez de recetas: algo de base (pan, patata, arroz o pasta de ayer, legumbre de bote), algo de proteína (huevo, lata, queso, jamón) y algo verde o crudo. No hay que decidir qué cenas, solo mirar qué hay de cada columna.

¿Qué conviene tener siempre en casa para esto?

Huevos, botes (garbanzos, lentejas, atún, tomate), algo verde que no haya que preparar y algo cocinado del fin de semana, como arroz o patatas cocidas. Lo que exige pelar y picar a las diez de la noche no se acaba usando.

¿Por qué mis cenas rápidas acaban siendo un lío?

Casi siempre por el fregado. Una cena de diez minutos que deja tres cacharros no lo es: la regla útil es una sartén, o ninguna. Si la receta pide dos fuegos y una fuente de horno, no es una cena de entre semana.

¿Y los días que no tengo ni diez minutos?

Un bocadillo de jamón con un tomate al lado es una cena digna, y un yogur con fruta también. Lo que estropea las cosas no es un martes flojo: es abandonar del todo porque «ya se ha descontrolado».