Antes de irte, el instinto es regar a tope. Es justo lo que no conviene: el exceso de agua pudre las raíces más rápido que la sequía. El truco no es darles más, es conseguir que pierdan menos.

Empieza por lo que no cuesta nada: agrupa las macetas juntas, en el suelo y lejos de la ventana. Juntas se hacen sombra y el aire entre ellas se mantiene más húmedo; lejos del sol directo, la tierra tarda muchísimo más en secarse. Baja la persiana antes de cerrar la puerta y ya has hecho la mitad del trabajo.

Si te vas más de una semana, añade un apaño casero. Una toalla empapada en el fondo del fregadero con las macetas encima. Una botella de agua boca abajo clavada en la tierra. O un hilo de algodón desde un barreño hasta cada maceta: el agua sube sola por el hilo y va goteando poco a poco.

Y una cosa que tranquiliza: la mayoría de las plantas de interior aguantan dos semanas sin agua mejor de lo que crees. Vuelves y las encuentras mustias, no muertas. Un riego, unos días, y ni se acuerdan.

Empieza hoy: antes de salir por la puerta, junta las macetas lejos de la ventana y baja la persiana. Solo con eso cambian mucho las cosas.

Vacaciones Sin riego