Para dormirte, tu cuerpo necesita bajar un poco su temperatura. Cuando la habitación se queda en veintitantos grados toda la noche, ese descenso no llega del todo y te quedas dando vueltas. No es que lleves mal el verano: es fisiología.

¿Sabías que...? La agencia estatal de meteorología (AEMET) llama noche tropical a la que no baja de 20°C, y noche tórrida a partir de 25°C. Si tu habitación está ahí, no es que duermas mal: es que el cuerpo lo tiene difícil.

Lo que más ayuda es la ducha antes de acostarte, pero tibia, no fría. El agua helada cierra los vasos de la piel y el cuerpo responde generando calor — el rebote es justo lo contrario de lo que buscas. La tibia los dilata y te ayuda a soltar el calor de dentro.

El resto es cosa de la casa: ventila de madrugada y al amanecer, y a media mañana cierra ventanas y baja persianas. El ventilador rinde más cruzado, moviendo el aire de la habitación, que apuntándote directo toda la noche. Sábanas de algodón o lino. Y un pijama fino gana a dormir sin nada, porque la tela absorbe el sudor en vez de dejarlo pegado a la piel.

Empieza hoy: ducha tibia antes de la cama y ventana abierta al amanecer. Dos gestos, cero euros.

Verano Descanso